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Por una EDUCACIÓN popular en POLÍTICA

El mito del enemigo interno

«… El miedo hace que no se reaccione, a través del miedo nos gobiernan, nos llevan a pensar al otro como el enemigo y se acaba persiguiendo al compañero»

José L. Sampedro, escritor y economista español

Memoria histórica y colectiva

El pasado es la clave para entender el presente. Es importante en la medida en que él puede guiarnos y ayudarnos a analizar, comprender y construir la memoria histórica y colectiva. Hacer memoria es un acto complejo y doloroso, pero es un deber democrático. Sobre todo, porque es la búsqueda de la verdad y la justicia, es el comprender como acontecieron los hechos de violencia. También es ahondar en el porqué se construye un enemigo y determinar la responsabilidad – política, ética- de los autores de la barbarie. De esta manera se busca resarcir a las víctimas y sus familiares por los daños sufridos. Es así, haciendo memoria histórica y colectiva, como podremos avanzar y reconstruir un país respetuoso de los derechos humanos y con justicia social.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 afirma en su Preámbulo que “el desconocimiento y menosprecio de los derechos humanos ha originado actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad”.

El enemigo interno

En la historia colombiana y bajo la influencia e injerencia de las grandes potencias, ha existido el temor a la victoria de políticas reaccionarias que generan “peligro” para los poderes dominantes.

La doctrina del enemigo interno se convierte en la excusa perfecta para manipular a las masas. Del mismo modo sirve para justificar el uso de la fuerza y alcanzar el objetivo: derrotar toda resistencia. Es decir, la resistencia es todo aquello que va en contra de los intereses hegemónicos: la reforma agraria, las políticas de distribución de riqueza, la salud, la educación gratuita, el medio ambiente, etc.

De esta manera, la construcción discursiva de la “amenaza” que atentaría contra la seguridad nacional y sería un obstáculo para la aplicación de las políticas gubernamentales, lleva a reforzar la doctrina del enemigo interno.

Dice Luis Alfonso Castillo, abogado de la corporación Jurídica Libertad: es necesario acabar con la doctrina militar del enemigo interno que implica: “primero disparar, luego preguntar”.

Elementos de análisis

Desde esa perspectiva, para deconstruir la doctrina del enemigo interno proponemos 7 elementos de análisis. Estos elementos van interrelacionados entre sí, un resumen no exhaustivo y de cierta manera repetitivo, teniendo en cuenta la complejidad de nuestro pasado. En ese bloque de artículos abarcaremos varios acontecimientos desde inicios de 1900 hasta 1960, con algunos cortos pasajes de mitad del siglo XIX.

Elementos que esperamos podrán ayudar a comprender el cómo y por qué se construye un enemigo. Una herramienta que nos permita entender como hemos permitido, a través de nuestra historia de República «independiente», la eliminación del «otro».

El objetivo de deconstruir la doctrina del enemigo es ver al otro como el amigo. Una condición indispensable para poder construir una sociedad con equidad social y respeto por los derechos humanos.

La construcción y el uso del enemigo interno

La construcción del enemigo absoluto, quien encarna la causa de todos los males. Una representación que propicia la imagen del Otro como un “objeto” desligado de su humanidad. A través de las noticias actuales, un breve análisis del enemigo interno en el presente.

La Doctrina del Enemigo Interno.

Tiene como fin el desplegar un mayor control y represión sobre los opositores al modelo social, económico y político hegemónico. Ella ha servido para justificar la violencia y los crímenes de Estado. Para comprender la doctrina del enemigo interno en Colombia es necesario analizar el contexto nacional y la política del Temor rojo de Estados Unidos

La Doctrina de la Seguridad Nacional (DNS)

La doctrina de seguridad nacional (DSN), a la par de la doctrina del enemigo interno, proviene de las guerras coloniales y del pensamiento militar contemporáneo. Es la lucha por el mantenimiento de los “imperios” de las grandes potencias. Un breve contexto histórico

El «enemigo» justifica la violencia

La preocupación en torno a esta guerra ha sido motivada en gran parte por la magnitud de víctimas humanas. Es el resultado de las confrontaciones alrededor de «proyectos de sociedad» asociados al conflicto. Consecuencia de las profundas divergencias en torno al acceso y al aprovechamiento de la tierra. Un rápido recorrido por la historia de violencia colombiana y como el enemigo justifica la violencia.

De civiles y militares

Poco a poco el conflicto comenzó a invadir el ámbito social; el mundo de los copartidarios (pertenecer al partido liberal o conservador) resultó anterior al de los ciudadanos. De tal forma que la politización no creó actores políticos sino adeptos bajo una lógica de aniquilación de lo social y supresión de lo político. El poder entre civiles y militares, mantienen la doctrina del enemigo.

La doctrina réspicepolum

A la hora de analizar las causas del conflicto social y armado, así como las variables que lo han prolongado y el impacto sobre la población civil, Estados Unidos no es una mera influencia externa, sino un actor directo del conflicto debido a su prolongado involucramiento durante gran parte del siglo XX. La injerencia de los Estados Unidos en la construcción del enemigo.

Comunicación y propaganda

Desde los medios de comunicación le dan manejo a la sensación de inseguridad ciudadana logrando la creación de un “otro”. Un otro generalmente excluido y diferente, como enemigo. Los medios de comunicación como vehículo de propaganda en la construcción del enemigo interno.

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