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Por una EDUCACIÓN popular en POLÍTICA

La doctrina réspicepolum

A la hora de analizar las causas del conflicto social y armado, así como las variables que lo han prolongado y el impacto sobre la población civil, Estados Unidos no es una mera influencia externa, sino un actor directo del conflicto debido a su prolongado involucramiento durante gran parte del siglo XX. La participación de los Estados Unidos ha sido deliberadamente minimizada por su carácter encubierto, puesto que sus actuaciones son planificadas y ejecutadas de tal manera que se pueda ocultar, o al menos, permitir una negación plausible de quien patrocina estas acciones [1]

(quinto articulo de 6)

La política exterior de Estados Unidos está basada en sus diferentes doctrinas que le han permitido el expansionismo y la injerencia en los asuntos internos de los países de América Latina. Y Colombia, el que mira hacia el norte, ha aplicado sus políticas económicas y militares.

El todopoderoso

Doctrinas XIX

Podemos resumir tres etapas de las políticas estadounidenses hacia la América Latina a partir del siglo XIX:

1°. La Doctrina Monroe, desde la tercera década del siglo XIX, Estados Unidos prohibía a Europa interferir en América en beneficio de una intervención exclusivamente norteamericana. La doctrina del destino manifiesto los Estados Unidos es una nación elegida y destinada a expandirse desde las costas del Atlántico hasta el Pacífico. El mito frontera: definido por Frederick Jackson Turner, – en The Significance of the Frontier in American History- como la diferencias entre el salvajismo y la civilización. El Este es el espacio ya colonizado, mientras que el Oeste o frontera es el espacio no “civilizado”. De esta manera, el civilizado tiene el derecho de conquistar e imponer sus reglas al «salvaje».

Culminadas las guerras de independencias hispanoamericanas, las amenazas contra la seguridad estadounidense comenzaron a visualizarse en el desorden e inestabilidad existente en los nuevos Estados. Coyuntura que permitió a sus políticos hablar en 1845 de «cumplir el destino manifiesto de extendernos por todo el continente que nos ha sido asignado por la providencia, para el desarrollo del gran experimento de la libertad y autogobierno» [2]

Suárez ,2010

Doctrinas a principios y mitad del siglo XX

2°. El Gran Garrote, Big stick, ideado por Theodore Roosevelt. Legitimar la intervención militar en el continente con el objetivo de neutralizar el “mal proceder crónico” de las repúblicas americanas.

3°. El Buen Vecino, política implementada por Dwight D. Eisenhower. El objetivo, mantener relaciones más cordiales y menos hostiles con los gobiernos americanos. Una política exterior de Estados Unidos cuyo marco era la seguridad mutua contra los agresores y el fomento del desarrollo económico

La Doctrina Truman, política exterior estadounidense cuyo propósito declarado era contrarrestar la expansión geopolítica soviética durante la Guerra Fría. El bien contra el mal, comunismo o capitalismo, civilización o barbarie.

Colombia subordina

Inicia la subordinación

Con la creencia de la doctrina destino manifiesto Estados Unidos se otorga el poder de controlar e intervenir en pueblos menos «desarrollados». Así, al terminar las guerras de independencias, Estados Unidos empieza su periodo expansionista.

Bajo el nuevo orden mundial de mitad del siglo XIX, las repúblicas «independientes» de América Latina basan su economía en actividades agrícolas y extractivistas exportadoras. Este nuevo marco económico lleva a estos nuevos países a crear una dependencia de las «potencias» europeas y principalmente, de los Estados Unidos.

Con las nuevas reglas y los intercambios comerciales, Colombia y Estados Unidos firman el tratado Mallarino-Bildack en 1846. Esta nueva «cooperación» le entrega a Estados Unidos el derecho al tránsito y los poderes militares para intervenir y reprimir los conflictos sociales y las luchas que surjan en Colombia para mantener la estabilidad de la región.

La tajada de sandia

Las nuevas relaciones le permiten a Estados Unidos de construir el ferrocarril interoceánico de la Panamá Railroad Company. Este proyecto, terminado en 1855, crea un intenso tránsito de estadounidenses en busca de oro en California. El alto flujo de buscadores de fortuna crea una fuerte tensión en el Istmo. La causa principal, el filibustero estadounidense William Walker, en conquista de territorio, se había autoproclamado presidente de Nicaragua. Este nuevo «presidente» impone, entre otras cosas, la esclavitud y el idioma inglés. Los panameños temen una invasión y con la ola de inmigrantes que llegaban al Istmo, crece un fuerte sentimiento de desconfianza frente a los estadounidenses.

En 1856, un nuevo acontecimiento viene a agrandar la desconfianza en el pueblo panameño. Un estadounidense ebrio, Jack Oliver, se niega a pagar una tajada de sandia al vendedor José Manuel Luna. Esto da inicio a una trifulca entre Panameños y Estadounidenses, la cual dura 3 días. En esos días llega un barco con pasajeros ferroviarios armados, bajo el mando de Randolph Runnels, y al ver la trifulca disparan contra la turba, dejando varios muertos y heridos.

Aprovechando el desorden

Aprovechando el caos, el 18 de julio de 1856, el comisionado estadounidense, Amos Corwine, recomienda la ocupación inmediata del istmo. El 19 de septiembre del mismo año desembarca un destacamento de 160 soldados, creando un choque diplomático entre Colombia y los Estados Unidos. Incidente que termina en el convenio Herran-Casss firmado en septiembre de 1857, aceptando Colombia su culpabilidad.

Este suceso le da pie a Estados Unidos para poner en práctica el artículo 35 del Tratado Mallarino-Bidlack, la prerrogativa (de Estados Unidos) de salvaguardar la neutralidad y el libre tránsito en Panamá, utilizando para ello sus fuerzas armadas.

Es extraordinario, sin duda alguna, que en el juego de este expansionismo hacia el Istmo y hacia Centroamérica, tomaron un papel de particular relevancia las bandas paramilitares norteamericanas que surgen como secuela de la guerra estadounidense contra México, lo que nosotros conocemos como filibusteros. Estos verdaderos mercenarios empiezan a actuar sobre la región centroamericana como bandas privadas que imponen por la fuerza sus intereses [3].

H, Güendel, 2010

En busca de la expansión

Desde mediados del siglo XIX Estados Unidos y Gran Bretaña buscaban el control del futuro canal interoceánico. La anexión de California en 1848 planteó a Washington la necesidad de contar con una vía de comunicación que uniera sus puertos en ambos océanos. La posición estratégica convirtió a Panamá en una “zona de importancia internacional”.

Las negociaciones entre Estados Unidos y Gran Bretaña, para compartir el dominio de las nuevas «colonias», termina en 1851 con la firma del Tratado Clayton-Bulwer. El principio del tratado, ambas partes se comprometen a no establecer un dominio exclusivo sobre el futuro canal interoceánico.

Pero más tarde, en 1901, las nuevas negociaciones por el dominio del canal, terminan en el tratado Hay-Pauncefote. Este nuevo tratado le acorda a Estados Unidos el derecho a construir y controlar el canal. El objetivo principal era el de conectar el Océano Pacífico y el Océano Atlántico. Esto bajo una condición, que el Canal estuviera abierto al libre tránsito de todas las naciones, teniendo en cuenta lo estipulado en el Tratado de Constantinopla de 1888.

Colombia continua subordinada

Con estos nuevos tratados, Estados Unidos queda con el camino libre para construir el Canal de Panamá o el de Nicaragua. Colombia, deseando entrar en el nuevo negocio, pensando en salvar su economía a través del comercio, se apresura a enviar un representante a Washington. El presidente José Manuel Marroquín designa a José Vicente de la Concha con el objetivo de seducir a los legisladores norteamericanos de hacer la ruta de Panamá. A través de la prensa se hace la publicidad para convencer a los partidos políticos y a las élites, de la importancia de este nuevo proyecto.

“Si dentro de un año no se ha logrado un tratado aceptable entre este gobierno y el de Colombia, el gobierno americano volverá a Nicaragua a ver qué puede hacer allá”[4]

El Comercio, Medellin, 11 de septiembre de 1902

Las negociaciones entre Colombia y Estados Unidos, para la construcción del canal de Panamá se terminan en enero de 1903, firmando el Tratado Hay-Herrán. Tratado que fue rechazado por el Congreso Colombiano por varias razones. Algunas de ellas, ciertos senadores se negaban a ceder el suelo colombiano a una potencia extranjera. Mientras otros pretendían obtener un mayor precio por el canal.

Tomamos a Panamá

Entre tanto, las élites panameñas, sospechando la negativa del congreso, construyen secretamente una Junta Revolucionaria – Estados Unidos apoya esta iniciativa-. El objetivo era segregar Panamá del resto de Colombia y renegociar con Washington la construcción del canal.

Siguiendo con el plan, el presidente Roosevelt da la orden de enviar al Istmo diez acorazados y miles de soldados. Estados Unidos invade Panamá desde noviembre a diciembre de 1903. Esta invasión termina con la firma del Tratado Hay-Bunau-Varilla.

De esta forma se convierte Estados Unidos en garante del orden en el Istmo y Panamá se transforma en prácticamente un protectorado. Esto le deja a Washington las puertas abiertas para controlar el nuevo país y construir el paso interoceánico que sería inaugurado en 1914.

Con la toma y control de Panamá, los intereses de seguridad propugnados por Estados Unidos pasaron de la fase expansionista a la de consolidación, afianzándose como potencia continental, incrementando su intervencionismo y la ocupación militar en América Latina. Alcanzado de esta forma el límite externo de su anhelada expansión en el Caribe.

El todopoderoso dirige

Doctrina Réspice polum

La perdida de Panamá crea una pasajera tensión entre Colombia y los Estados Unidos. Las elites colombianas se interesaron más en conseguir una reparación que en la defensa de la soberanía. Así, en 1914 se firma el tratado Urrutia-Thompson mediante el cual Estados Unidos «compensaba» la perdida del Istmo. Con la ratificación del Tratado, el gobierno estadounidense buscaba afianzar el control para el desarrollo económico de sus empresas.

De esta manera los gobiernos colombianos empiezan a asumir una posición de subordinación incondicional a Estados Unidos. Es Marco Fidel Suárez quien acuña el término «réspice polum»: «Colombia debía seguir las condiciones de los Estados Unidos y debía orientar su curso con ruta a la Estrella del norte». Esto implicó la renuncia a una política exterior propia y autónoma, significó mantener un perfil bajo y un poder limitado. Además, se supeditó la soberanía a los intereses estadounidenses.

El réspice polum se transforma en una visión ideológica del papel de Colombia en el mundo. El férreo anticomunismo y la identificación sin matices con Estados Unidos definieron la política exterior colombiana. La subordinación consentida pasó a convertirse en un alineamiento prácticamente automático de Bogotá a Washington.

El todopoderoso contra el enemigo

A partir de 1950, en el contexto de la Guerra fría y bajo la política de la Doctrina Truman, el comunismo es visto como una gran amenaza. El nuevo peligro que podía influenciar a las naciones en vía de desarrollo como Colombia. La supuesta infiltración comunista en América Latina dio paso para que la región se convirtiera en un escenario de dictaduras y gobiernos antidemocráticos apoyados por Estados Unidos.

Se da inicio a una guerra contra el enemigo interno el cual ponía en peligro los valores «occidentales». Colombia, con su política «mirar hacia el norte» se alienó rápidamente al lado de los Estados Unidos, aceptando sus reglas.

«Una actitud pro-norteamericana y anticomunista que se sustentaba en la situación interna, pues la experiencia del 9 de abril de 1948, con el asesinato del líder liberal Jorge Eliécer Gaitán (el conocido Bogotazo), había generado un temor desproporcionadamente agudo ante el fantasma de las movilizaciones sociales y populares.

Amplios segmentos de las clases dominantes consideraron que aquella eclosión de masas no era sino la manifestación de una conjura revolucionaria alimentada por el comunismo internacional. El resultado sería la vinculación interna-externa que agigantaba el espectro de un “comunismo amenazante”, al cual se debía combatir en lo internacional y en lo doméstico» [5].

Pardo & Tokatlián,1988

Colombia acepta las reglas

1.En 1948 Colombia rompe relaciones diplomáticas con la Unión Soviética.

2. En 1952 hacia parte de la coalición que envía tropas a combatir a Corea. El único país de América Latina en participar. Un factor importante de negociación, puesto que esta participación le permitió adquirir armas para combatir el enemigo interno.

3. Adopta varias medidas para favorecer el libre comercio y otorgar beneficios para el capital extranjero. Estados Unidos se convierte en el principal mercado para los productos colombianos: café, banano, oro, petróleo.

Fuente: Banco de la República Colombia, DANE, DNP.

La sumisión total

«Además, le concede a Estados Unidos nos solo privilegios económicos, también una serie de prerrogativas como: el libre tránsito de aviones de guerra Estadounidenses por el espacio aéreo nacional; entrenamiento y adoctrinamiento ideológico del ejército colombiano por parte de instructores norteamericanos; privilegio de fotografiar libremente y sin restricción alguna el territorio nacional; modernización táctica y operativa de las fuerzas armadas, etc. «[6].

D. Bushnell,1994

La política estadounidense para Latinoamérica bajo el rótulo del «Buen Vecino» consolida un régimen político que facilita y propicia la inversión extranjera indiscriminada y desventajosa. Esta influencia económica estadounidense incita a que el Estado adopte medidas arbitrarias como:

  • La ilegalidad de las huelgas.
  • Incrementar la represión militar hacia los sindicalistas y las manifestaciones obreras.
  • La suspensión de la personería jurídica de la Confederación de trabajadores CTC.
  • Aumento de los despidos de trabajadores, etc.

La violencia estatal se desata en todo el Territorio Nacional y la CTC fue víctima directa de la ola de barbarie y terrorismo.

Alianza para el progreso

Estados Unidos impone las reglas

En 1959, un nuevo acontecimiento viene a perturbar al gobierno de Washigton. El dictador pro norteamericano Fulgencio Batista es derrocado en Cuba por los «rebeldes». Suben al poder los nuevos líderes, Manuel Urrutia Lleó como presidente y Fidel Castro como comandante en jefe de las fuerzas armadas-.

Esta nueva alteración al orden hegemónico en América Latina y bajo el marco de la guerra fría, Estados Unidos envía una misión a Colombia a finales de 1959 para analizar el problema de seguridad. Estados Unidos temía que la Revolución cubana influyera en los movimientos de izquierda que se estaban creando en Colombia. De hecho, veían con temor las crecientes manifestaciones de obreros, campesinos, estudiantes etc., protestando por los problemas sociales derivados de la pobreza y la desigualdad social.

Esta resistencia contra la violencia y los regímenes opresores se extendían en toda la América Latina, lo que impulsa a Estados Unidos, bajo el gobierno de Kennedy, a lanzar el 13 de marzo de 1961 la Alianza para el Progreso. Un plan de «desarrollo» económico interamericano cuyo marco económico y social era el de «ayudar» a superar los problemas de pobreza y atraso de América Latina. Para llevar a cabo sus planes crean la Agencia para el Desarrollo Internacional.

Colombia el buen subordinado

Otro objetivo del plan, contemplaba el reforzamiento de las fuerzas militares y de sus capacidades de inteligencia y de contra-insurgencia. El objetivo principal era la lucha contra el comunismo internacional. Según los Estados Unidos, la estrategia comunista se apoyaba sobre tácticas de insurgencia y guerrilla y era allí donde Washington tenía que intervenir.

Derivados de la dicotomía del clima político social interamericano durante la Guerra Fría y los objetivos de seguridad de La Alianza Para el Progreso, el principal desafío fue enfrentar la infiltración comunista. Al replicar las apelaciones de Roosevelt a América Latina durante la Segunda Guerra Mundial y luchar contra el nazismo, Kennedy pidió el mismo esfuerzo ante un nuevo enemigo. Siguiendo la tradición iniciada por la Doctrina Monroe, el comunismo fue configurado como una tiranía que provenía del extranjero, y era ajena a los valores continentales. Por lo tanto, solo el liderazgo de los Estados Unidos podría convocar los recursos del hemisferio en defensa de la libertad [7]

Fernandez Pose, 2007

Bajo estos preceptos, Estados Unidos percibía a Colombia como un aliado firme en la lucha contra el comunismo. Colombia se alineaba perfectamente a las políticas estadounidenses. Había roto relaciones con la Unión Soviética y encabezado la iniciativa para rechazar la revolución cubana y al nuevo gobierno de Cuba.

Además, Colombia fue el único país de América Latina en haber enviado un batallón a Corea. Se convierte en el «buen vecino» que miraban hacia el norte. Cumplían y aceptaban los requerimientos de Estados Unidos, así como de los organismos financieros internacionales. Colombia se convierte en la “vitrina” de la Alianza para el Progreso, los subordinados, los «réspice polum,», los amigos para destruir el enemigo.

(ir los medios y la construcción del enemigo interno, articulo 6 de 6)

Bibliografía

Citas

[1] Rempe,1999 ( ref. lectura, autor Vega)

[2] Suárez ,2010 (ref.lectura, autor Echeverry Tamayo)

[3] Güendel 1975 (ref. lectura, autor Güendel)

[4] El Comercio, 11 de septiembre de 1902 (ref.lectura, autor Bermúdez)

[5] Pardo y Tokatlián, 1988 (ref. lectrua autor Bermúdez)

[6] D. Bushnell,1994 (ref. lectura, autor Bushnell)

[7] L, Fernández P, 2007 (re. lectura, autor Robles y en Fernandez Pose)

Referencias lecturas

Referencias que se encuentra fácilmente en internet o en las bibliotecas virtuales como la Luis Ángel Arango. Click aqui y los llevará a la biblioteca.

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