Emancipar

Por una EDUCACIÓN popular en POLÍTICA

De civiles y militares

Los civiles aceptan complacientes la dictadura militar «Poco a poco el conflicto comenzó a invadir el ámbito social; el mundo de los copartidarios (pertenecer al partido liberal o conservador) resultó anterior al de los ciudadanos, de tal forma que la politización no creó actores políticos sino adeptos bajo una lógica de aniquilación de lo social y supresión de lo político. Siguiendo la expresión de Clausewitz “la guerra es la continuación de la política por otros medios”, para el caso colombiano y en forma inversa, podría entenderse la política como continuación de la guerra por otros medios» [1].

(cuarto articulo de 6)

En 1953, en un contexto de profunda división del partido conservador – gobierno civil- y un orden público de violencia, asume el poder el General Rojas Pinilla. Una dictadura militar la cual podrían fin -supuestamente- al derramamiento de sangre y así reconstruir el país.

De un gobierno corporativista a la dictadura militar

La violencia del Estado y las insurrecciones

Con la ofensiva violenta del Estado contra la población civil, a través de los chulavitas, pájaros, el hostigamiento militar, se crean las primeras guerrillas liberales. La de los llanos orientales bajo el mando de Guadalupe Salcedo y el fortalecimiento de las guerrillas organizadas por el partido comunista en el sur del Tolima.

Estas insurrecciones surgen como consecuencia de la persecución y de la violencia. Pero principalmente, debido a la situación de miseria, despojo y abandono de los trabajadores, campesinos, peones e indígenas. Ciudadanos/as desprotegidos/as por la ley y objetos de la explotación económica.

Paralelo a la violencia y a las desigualdades sociales, Laureano Gómez, elegido presidente en 1950, planeaba la transformación del Estado a través de una reforma constitucional. Pero esta reforma era percibida como la instauración de ideas falangistas, -corporativo similar al modelo de España- creando la división en el partido conservador. Por el lado de los terratenientes liberales e industriales, consideraban que el ejército Nacional podía ayudarlos a poner en marcha el desarrollo económico y social. También los campesinos alzados en armas y la mayoría de la población civil, veían a los militares como un alivio a la situación de violencia.

Los Estados Unidos y el temor comunista

Y la Embajada Americana no descartaba la posibilidad concreta del golpe de Estado, es más, lo esperaban. Desde Washington veían con preocupación para sus intereses, la incapacidad del gobierno conservador para detener el avance político y militar de las «guerrillas comunistas». Así puede leerse en un comunicado:

El deterioro del orden público mortifica en grado extremo a los militares. Estaban convencidos de sí el gobierno no se mostraba más flexible, el riesgo de una infiltración comunista en la guerrilla era cada vez mayor. Es más: los guerrilleros del Llano practicaban ya, de manera espontánea e inadvertida, algunos principios comunistas [2].

Embajada EE.UU, despacho n.° 953 del 21 de abril de 1952.

Los militares cerca del gobierno civil

Es de señalar que desde 1949, con el recrudecimiento de la violencia en varias regiones del país, eran los militares quienes tenían el control. El presidente Ospina P. ya había nombrado a varios militares en gobernaciones, alcaldías y ministerios. Así el ejército comienza a ser un agente de decisiones políticas y el partido conservador se vuelve dependiente del ejército.

Con L. Gómez en el poder llegan una serie de reformas como la de 1951, reorganizando el estado mayor de las fuerzas armadas y la policía. Se crea el cargo de comandante en jefe, nombrando en el puesto al Gral. Rojas Pinilla gracias a sus «logros» contra la lucha guerrillera. Pero a pesar del apoyo militar al gobierno civil, en 1953 L. Gómez pide sancionar al Gral. Rojas P. El presidente L. Gómez y su entorno presumían que los militares, encabezados por el General Rojas P., habían ordenado y ejecutado la tortura de Felipe Echaverría Olozaga (hermano del empresario Hernán Echaverría). Echaverría era un líder liberal que había colaborado con el gobierno de Gómez.

El golpe y la dictadura militar

Como consecuencia de este incidente, las relaciones del gobierno civil de Gómez y los militares se resquebraja aún más. El General Rojas P. habla de un complot y aprovecha esta situación para precipitar el golpe de Estado. Un golpe de Estado anunciado – llamado de opinión- porque contaba con el apoyo de los liberales y un sector conservador. De manera directa o indirecta, la intervención del Ejército empezaba a ser apreciada por distintos grupos políticos, económicos- empresariales y de Estados Unidos

La ascensión al poder de Rojas Pinilla se legitima con la Asamblea constituyente -el proyecto de reforma constitucional conservadora- que L. Gómez había organizado y bajo el Acto Legislativo No.1 del 18 de junio de 1953 se decreta la vacancia del cargo presidencial y el nombramiento del General Rojas como nuevo «presidente».

Como resultado de la crisis institucional y de los partidos, se crearon las condiciones para que los militares aparecieran como una alternativa de poder. Los civiles aceptan complacidos, la dictadura militar de Rojas Pinilla (1953-1957).

La dictadura militar en el poder

La dictadura militar contó en sus inicios con un amplio respaldo popular y ante todo, del partido liberal y empresarial. Pero estuvo caracterizado por el mantenimiento del Estado de Sitio decreto 1814 de 1953. Así como el control de los medios de comunicación, la militarización de un porcentaje importante del territorio. También se continúa la represión al «enemigo» comunista, socialistas o simplemente, a todos aquellos que deseaban un cambio social.

Al inicio de su periodo, como una estrategia para la «pacificación», el Gral. Rojas Pinilla impulsa la negociación con los diferentes grupos insurgentes bajo la consigna de «Paz, Justicia y Libertad para todos». Las guerrillas liberales deponen las armas, pero la mayoría eran hacendados que no estaban interesados en la lucha de clases, ni en una reforma agraria, ni en cambiar de fondo el sistema y rechazaban las ideas comunistas. El interés de los liberales era el de retomar el poder sin alterar el orden establecido, conservando sus privilegios. Fue el mismo comportamiento que tuvieron los liberales con la reforma agraria de López Pumarejo en 1934.

Amnistía y decretos maquillan la violencia

Igualmente, para ganarse la confianza militar, la dictadura militar de Rojas Pinilla expide el decreto 2184 de 1953. Decreto que concedía la amnistía a los miembros de las Fuerzas armadas procesados o condenados con anterioridad al 9 de abril. También se establece el desarme y la desmovilización del movimiento guerrillero, especialmente el de Guadalupe Salcedo. Es de recordar que Salcedo fue ejecutado por la policía el 6 de junio de 1957, en Bogotá, cuando estaba desarmado.

De igual manera, para conceder la amnistía a los delitos políticos antes de 1954, expide el decreto 1823 del 13 de junio de 1954. Sin embargo, las guerrillas comunistas no entregaron las armas. La causa, no confiaban en el gobierno debido a que fueron aisladas social y políticamente y continuaban siendo perseguidas. Estas guerrillas no veían la violencia como un problema entre liberales y conservadores, sino un problema estructural de derechos.

Ante el cambio de situación política, el Partido Comunista busca transformar a las guerrillas en movimiento de autodefensa. En una resolución su dirección recomendó que «si no es hostilizado por las Fuerzas Armadas oficiales, el movimiento debería considerar la convenien­cia de transformarse en autodefensa de masas para garantizar su trabajo pacífico, luchar por la defensa de los derechos del pueblo contra toda clase de arbitrariedades» [3].

Comité Central del Partido Comunista de Colombia,

Para ganarse a los civiles, la dictadura militar de Rojas Pinilla acumula una serie de decretos inconstitucionales. Estos iban dirigidos a reprimir todo pensamiento comunista, marxista, socialista y uno de los grupos objetivo de represión fueron las universidades. El anticomunismo del general Rojas se hace aún más evidente con la reglamentación del decreto No. 434 del 1 de marzo de 1956: El comunismo y demás partidos internacionales no podrán actuar en Colombia como organizaciones políticas.

Los enemigos de la dictadura militar

De esta manera los enemigos potenciales del Estado son cualquiera que vaya en contra del pensamiento hegemónico:

  • Los estudiantes.
  • Profesores.
  • Intelectuales.
  • Los campesinos.
  • Los sindicalistas, trabajadores, obreros.
  • Los que habitaban en las zonas rurales y que contaban con una amplia tradición de lucha agraria, así como a los familiares y amigos cercanos

Es así como el 8-9 junio de 1954 la protesta de estudiantes que manifestaban en contra de la violencia y pedían reformas sustanciales -de la Universidad Nacional, una mejor educación, derechos y acciones frente a las problemáticas sociales del país- termina en una serie de detenciones arbitrarias y la masacre de una docena de estudiantes.

Resistencia campesina y ofensiva militar/civil

Como consecuencia de las desigualdades sociales, en las diferentes regiones del país el campesinado se sigue organizando. Se crean sindicatos de agricultores y diversos comités comunistas. La base de sus reclamos eran los cambios estructurales del derecho a la tierra, justicia y equidad social. Sin embargo, estas demandas eran percibidas, tanto por el gobierno militar como por los partidos civiles tradicionales, como la influencia de las ideas comunistas-marxistas. De esta manera es que la dictadura militar del Gral. Rojas P., apoyado por las guerrillas liberales, recrudece la ofensiva contra lo que ellos consideran el enemigo interno. Es decir, aniquilar a los núcleos comunistas, que ponían en peligro la estabilidad del país.

Estados Unidos vende las armas a la dictadura militar

De hecho, durante la dictadura militar, la venta de armas por parte de los Estados Unidos aumentó en comparación al gobierno conservador. La justificación, la lucha contra insurgente, el comunismo, el enemigo interno. Estados Unidos se mostró complaciente e incluso autorizó la venta de napalm. El ejército colombiano y el estadounidense ensayaron por primera vez las bombas Napalm en Villarica (Tolima).

«Para entonces el uso de bombas de napalm era un hecho, como lo pone de presente en una comunicación del embajador estadounidense Philip Bonsal al secretario de Estado John Foster Dulles. El documento recuperado por los periodistas Silvia Galvis y Alberto Donadío demuestra el asesoramiento de militares de ese país en la fabricación de dichas bombas, así como la participación de gobiernos europeos en el suministro del material bélico: Comandante en jefe fuerza aérea nos informa privadamente Fuerza Aérea colombiana arrojó aproximadamente 50 bombas Napalm fabricadas aquí, ingredientes de origen europeo, en apoyo a ofensiva militar 7-10 de junio, culminó en la captura de la Colonia centro guerrilla del oriente del Tolima. El presidente Rojas, se informó, dio permiso Fuerza Aérea para el uso ‘discreto’ del Napalm para esta operación solamente» [4].

S; Galvis & A. Donadio, 1988

No se puede pasar por alto que el Gral. Rojas Pinilla se destacara como militar por haber supervisado las tropas que las Naciones Unidas enviaron a la guerra de Corea. El batallón colombiano participa no solo en un conflicto internacional, también se alienaron en el marco ideológico de Doctrina de la Seguridad Nacional. Así como a la utilización reiterada de conceptos como el de enemigo interno, el anticomunismo y la lucha contra-insurgente.

La ambigüedad civil

El Gral. Rojas P. en busca de una legitimidad fuera de los dos partidos tradicionales, impulsa el Movimiento de Acción Nacional (MAN). Un partido que pretendía ser un frente democrático el cual incluyera a todos y todas los ciudadanos (as). Para ello, el Gral. Rojas busca el apoyo en la masa popular, copiando el modelo peronista y crea la Confederación Nacional de Trabajadores (CNT). Pero a pesar de ser apoyado por los liberales, conservadores, industriales, terratenientes, este movimiento político, como el sindicato, tuvieron una fuerte oposición. Sobre todo de la iglesia y los partidos tradicionales, por trasmitir ideas comunistas, socialistas-populistas. Este fracaso lo lleva a intentar un nuevo movimiento y crea la llamada «Tercera Fuerza». Un movimiento representado en lo que denominó «El binomio pueblo- Fuerzas Armadas», sin embargo, este recibe también el mismo rechazo.

No hay que olvidar que tanto en los hechos del 8 y 9 de junio del 54, como en los operativos contra las zonas campesinas en abril de 1955 el gobierno militar recibió el respaldo de las directivas de los dos partidos, que vieron en la prédica anticomunista de Rojas una vía para impedir cualquier proyecto de cambio social bajo el manto de la defensa de los valores tradicionales y la civilización [5].

MA, Beltran Villegas, 2019

El Frente nacional o el regreso bipartidista

Los civiles derrocan la dictadura militar

Consecuencia de esta «independencia» política de los partidos civiles tradicionales, así como las medidas de censura a la prensa, el Estado de sitio permanente, la violencia en aumento, etc., hacen que la imagen de «salvador» del Gral. Rojas P. se oscurezca y crea el ambiente propicio para su salida del poder.

“Los terratenientes veían con malos ojos la transferencia creciente y el desarrollo de explotaciones agrarias en las manos de las clases medias vinculadas al poder militar. La burguesía industrial y comerciante, la que más tarde dará el golpe de gracia contra Rojas, se inquietaba por la vocación esencialmente agreste del régimen, se alarmaba por la falta de inversión oficial en su propio sector y no quería sufrir las consecuencias de una política a corto plazo. La burguesía financiera aceptaba mal que los amigos de Rojas pudieran acumular y manipular fuera de su control las nuevas fortunas. Entonces escogieron como caballo de batalla acusar a Rojas y a sus aliados de malversar los fondos del Estado. Desde ese momento la crítica contra la política económica de Rojas será implacable” [6].

Carlos Urán, 1983

Así, los antes enemigos – liberales y conservadores- se unen para dar origen al Frente Nacional y derrotar la dictadura militar. Un acuerdo que pretendía sellar definitivamente las confrontaciones armadas entre partidos. Pero sobre todo, «supuestamente», afianzar el campo de resolución de los conflictos sociales y políticos por otras vías.

Los pactos

Los partidos civiles tradicionales -conservadores y liberales- se unen en un acuerdo para sacar del poder la dictadura militar del Gral. Rojas P. Este pacto se da cuando Alberto Lleras se entrevista con Laureano Gómez, en España, acordando las bases de la unión partidista. Llamado el Pacto de Benidorm (España) y sellado en julio de 1956. Este acuerdo es confirmado en el Pacto de Sitges, (España) en marzo de 1957. Firmado por los directorios de los dos partidos, estableciendo disolver la Asamblea, hacer un plebiscito para legitimar el pacto y convocar a nuevas elecciones.

Como resultado de este acuerdo bipartidista, el General Rojas es obligado a renunciar a la presidencia. Así, el 10 de mayo de 1957 se crea una Junta Militar de Gobierno que dirige el país hasta 1958. Esta Junta Militar abre un nuevo camino a la amnistía con los grupos guerrilleros y declara legal el partido comunista. Esta amnistía le permite al movimiento agrario del partido comunista tener una relativa tranquilidad para organizarse, pese a las tensiones.

Entra en vigor la alternancia bipartidista

El 7 de agosto de 1958 entra en vigor el Frente Nacional. Es elegido primer presidente el liberal Alberto Lleras Camargo (1958-1962). El partido comunista decide apoyar a A. Lleras Camargo contra la candidatura ultra-conservadora de Jorge Leyva. Alternar y compartir el poder, inicialmente por un plazo de doce años, a partir de 1958, postergado luego a dieciséis, con aditamentos como la paridad en la administración, primero hasta 1968 y, luego hasta 1974.

Un acuerdo de convivencia y conveniencia

El Frente Nacional fue, al mismo tiempo, un “acuerdo de convivencia” entre los partidos y un pacto implícito de perdón y olvido, frente a sus responsabilidades, durante el período conocido como La Violencia. La idea implícita de sus promotores era no establecer ningún tipo de responsabilidad; hacer una especie de “borrón y cuenta nueva”; no hablar de lo ocurrido; construir un pacto de silencio, de olvido e, incluso, de la mentira deliberada frente a los hechos.

Formalmente no hubo un proceso de reflexión colectiva, ni un juicio de responsabilidad política, individual o colectiva, por lo sucedido durante esta época. No se juzgó necesario establecer un tribunal para juzgar a los responsables, ni una “Comisión de la verdad” que permitiera “esclarecer los hechos”.

No obstante, los dos únicos sucesos en los que de manera pública (formal o informal) se intentó llevar a cabo un proceso de esta índole fueron la Comisión Investigadora de las Causas Actuales de la Violencia, por parte de la Junta Militar de Gobierno, decreto 165 del 21 de mayo de 1958, que recorrió el país e hizo una importante labor de pacificación, y el juicio al general Rojas Pinilla, que se impulsó en el Congreso de la República, a partir del segundo semestre de 1958. [7]

A, Valencia Guitérrez, 2010

Bipartidismo, una democracia restringida

El regreso de civiles – llamado Frente Nacional- abre las puertas «democráticas» a los dos partidos sin tener en cuenta el criterio de la sociedad civil. Es decir, excluyen a los otros partidos políticos de izquierda y al Partido Comunista, alienándose Colombia a las políticas de Estados Unidos del anticomunismo y obtener así el apoyo internacional. Bajo el Frente Nacional la política del Estado de sitio continúa, lo que permite estigmatizar y perseguir toda manifestación contestataria. Este bipartidismo frustra las posibilidades del fortalecimiento de una izquierda democrática y es concebido como una «democracia restringida».

Como consecuencia del aislamiento político y frente a la nueva ola de represión contra los grupos de izquierda, empiezan a crearse los primeros núcleos guerri­lleros. La «nueva» guerrilla inspirada por la revolución cubana y orientados por el Movimiento Obrero Estu­diantil Campesino (MOEC). Guerrillas de Primera Generación, de donde se ubican posteriormente las FARC, al ELN y al EPL.

Los hechos de corrupción, las crisis en la economía, la falta de soluciones a los problemas sociales y la exclusión de propuestas e ideas renovadoras socavaron la legitimidad del Frente Nacional. Unido a lo anterior, la promesa de mejorar la situación de violencia en el país fue incumplida. Es importante anotar que la violencia lejos de superarse se transformó y empeoró; el surgimiento de los grupos guerrilleros, el narcotráfico y la posterior aparición de los paramilitares tuvo su génesis en el Frente Nacional, debido a la intransigencia y falta de preocupación de los dirigentes políticos y sus partidos en la situación social y política del país [8].

LC, Arbeláez Villegas 2017

En octubre de 1959 Estados Unidos envía un «Equipo Especial de Estudio», compuesto por expertos de contrainsurgencia para investigar la situación de seguridad interna en Colombia.

(ir la doctrina réspice polum articulo 5 de 6)

Bibliografía

Citaciones

[1] Sánchez 2001 ( ref. lectura Nieto Ortiz)

[2] Despacho N° 953 abril 21 1952. Reporte Embajada Américana En Colombia al Departamento de Estado -ANEU- (ref. lectura, autor Atehortúa)

[3] Comité Central del Partido Comunista de Colombia, cit., pág. 112. (ref. lectura, autor Pizarro)

[4] S.Galvis & A. Donadio, 1988 (ref.lectura autor Álvarez A. y en Beltran V.)

[5] MA, Beltran Villegas, 2019 (ref. lectrua autor Beltran Villegas)

[6] Carlos Urán, 1983 (ref. lectura autor Urán)

[7] A, Valencia Guitérrez (ref. lectura autor Valencia)

[8] LC, Arbeláez Villegas,2017 (ref.lectura autor Arbeláez)

Referencias lecturas

Referencias que se encuentra fácilmente en internet o en las bibliotecas virtuales como la Luis Ángel Arango. Click aqui y los llevará a la biblioteca.