Emancipar

Por una EDUCACIÓN popular en POLÍTICA

El «enemigo» justifica la violencia

«La preocupación en torno a esta guerra ha sido motivada en gran parte por la magnitud de victimas humanas producidas y por las confrontaciones alrededor de «proyectos de sociedad» asociados al conflicto, con profundas divergencias en torno al acceso y al aprovechamiento de la tierra. Con estas confrontaciones han estado asociados fenómenos como las usurpaciones frecuentes violentas de tierras y territorios de campesinos e indígenas, apropiaciones indebidas de baldíos de la nación, imposiciones privadas de arrendamiento y otros cobros por el acceso a estas tierras, en no pocas ocasiones con el apoyo de agentes estatales, así como invasiones por parte de campesinos sin tierra o con poca disponibilidad de ellas, de predios constituidos de manera irregular [1].

(Tercer articulo de 6)

A modo de contextualización histórica, es necesario hacer un breve resumen del desarrollo de la violencia de principios y mitad del siglo XX. Este periodo de la historia colombiana fue marcado por la lucha de clases y la lucha por la tierra. Estas reivindicaciones sociales fueron sofocadas a través de la violencia ejercida por las instituciones y las clases dominantes -partido liberal y conservador- . La justificación, acabar con la «rebeldía popular, es decir, el enemigo que amenaza la seguridad nacional. La causa principal del levantamiento popular : las condiciones de explotación e injusticia.

De conservadores y liberales

La tierra

A comienzos del siglo XX América Latina vive un proceso de reorganización política, teniendo como trasfondo las reformas agrarias y los derechos de los trabajadores. Las reivindicaciones por la igualdad social y contra el monopolio latifundista -acaparador y despojador de tierras- se incrementan. Las multinacionales norteamericanas y europeas como impulso a los sistemas capitalistas y centrados en políticas imperialistas, extienden y conservan las clases dominantes para acaparar los recursos naturales, la tierra y obtener materias primas baratas .

Desde la Primera Guerra Mundial, la agricultura colombiana sufre una serie de modificaciones con la agricultura de exportación y la apertura a las inversiones extranjeras. Como consecuencia del crecimiento de las exportaciones, se acelera la concentración de la tierra en pocas manos, lo que permite que los grandes propietarios se unan al monopsonio norteamericano, desplazando los minifundios.

“La hegemonía se constituye y ejerce a través de una alianza de grupos e intereses nacionales y extranjeros, en los que los terratenientes (hacendados y plantadores ; modernos y tradicionales ; del litoral y del interior), se unen a comerciantes exportadores e importadores ; financistas e intermediarios; luego también a cierto tipo de empresario industrial y a élites políticas, militares y eclesiásticas. La importancia de los extranjeros acrece con el incremento de inversiones agregadas a la relación mercantil-financiera»[2].

M, Kaplan,1969

Acaparamiento de tierra

Con los monopsonios, los agricultores nacionales se quedaban en calidad-generalmente- de arrendatarios y amarrados a contratos. Esto los lleva hacia la ruina, mientras los trabajadores se veían más como máquinas de producción debido a las malas condiciones laborales.

Bajo un contexto social y político de dominantes y dominados, crecen las demandas sociales, los campesinos y obreros empiezan a organizarse. Así, en 1928 estalla la huelga organizada por el sindicato de trabajadores contra el monopsonio de la empresa Unit Fuit Company. Los huelguistas recibieron como respuesta del presidente conservador Abadía Méndez y de la empresa UFCO, la represión violenta a través de la fuerza publica. La masacre de trabajadores -miles de heridos y muertos- lleva al desprestigio y a la derrota de la hegemonía conservadora, dando paso a la República liberal que toma el poder de 1930 a 1946.

Olaya Herrera (1930-1934) llega a la presidencia con una alianza de Concertación Nacional en el que liberales y conservadores compartían cargos públicos. Sin embargo, esta concertación no representó una verdadera ruptura al modelo conservador. El nuevo gobierno continua con las mismas practicas, es decir, reprimir al movimiento campesino. La razón principal de la represión, varios de los terratenientes que constituían el blanco de la lucha en las zonas de conflictos agrarios, eran liberales. Había pocas diferencias sociales y económicas entre los conservadores y los liberales de la élite.

El partido liberal & los movimientos

Al inicio del periodo liberal se crean diferente movimientos obreros, sindicalistas y campesinos, agrupaciones políticas socialistas-marxistas, el Partido Comunista. Estas dinámicas alteraron la relación de campesinos-obreros con el poder terrateniente-empresarios, principalmente en las zonas cafeteras y bananeras en donde predominaba el régimen de hacienda y de monopsonio.

Con las nuevas voces -rompiendo la hegemonía de la clase dominante-se da un debate nacional sobre el “problema agrario”, la base del problema y de las estrategias burguesas de desarrollo de la economía nacional. La reforma agraria giraba en torno a solucionar el problema estructural de los latifundios que acaparaban grandes porciones de tierra con baja capacidad ocupacional, desplazando a los minifundios con mayor producción.

Estas nuevas dinámicas llevan al poder al candidato liberal Alfonso López Pumarejo (1934-1938), apoyado por los jóvenes pertenecientes a los intelectuales de izquierda, la clase trabajadora, socialistas, comunistas y el ala de la izquierda liberal.

López Pumarejo se caracterizaba por ser un liberal revolucionario que buscaba modificar las antiguas dinámicas del Estado, denominando a su gobierno «La Revolución en marcha».

«Para López Pumarejo era claro que todos los colombianos se veían afectados por la mala ejecución de la función gubernamental del Estado, no obstante, resaltaba el hecho de que quienes se encontraban menos protegidos bajo la ley era el campesinado y no los dueños del capital y, en la medida en que se buscaba un país con instrumentos democráticos eficaces, debía reformarse el aparato legal vigente sobre la tierra a fin de hacer más justo y democrático su uso y relación entre dueño y trabajador» [3].

A. Zuleta 1986

La reforma agraria

Se inician una serie de reformas de carácter constitucional, agrario, tributario, educativo, etc. bajo el acto legislativo Nro. 1 de 1.936. Pero uno de los cambios significativos fue el régimen de tierras bajo la Ley 200 de 1936 .

Frente a estos cambios, los grandes latifundistas liberales y conservadores se unieron a las organizaciones como la APEN -Asociación Patriótica Económica Nacional- . Esta asociación, fundada en 1934, se oponía fuertemente a las propuestas que incluía la ley 200. La reforma era considera una amenaza a sus intereses y contra la propiedad privada puesto que sus capitales estaban principalmente en el agro. Señalaban la reforma de bolchevique y subversiva, por lo cual atacaron violentamente a los campesinos que reivindicaban la propiedad de la tierra y otros derechos.

Pero uno de los problemas principales de esta ley, que permitió la violencia de los grandes propietarios, fue la falta de documentos. La celebración de contratos de aparcería no podían ser probada por escrito. Este defecto permitió a lo arrendatarios y aparceros declararse en muchos casos poseedores de la tierra que ocupaban y solicitar la prescripción adquisitiva del dominio sobre los terrenos trabajados durante varios años. Los «propietarios» inician el desalojo violento de aparceros y arrendatarios, lanzando un flujo creciente de campesinos hacia las ciudades y otras regiones del país.

La contra-reforma agraria

En el segundo periodo de Alfonso López Pumarejo 1942-1948 se inicia una crisis liberal que termina en una « contra-reforma agraria ». Una de las causas fue el producto de la presión de la SAC ( Sociedad de Agricultores de Colombia). Pero también la presión de la Federación de cafeteros, lo que se convierte en un triunfo de los terratenientes bajo la ley 100 de 1944. Se acogieron las formas de producción propias de las haciendas y se declaró la conveniencia pública de explotar las tierras mediante contratos de aparcería.

Con estas disposiciones, la legislación fue regresiva, se destinó a dar seguridad a los propietarios, conservando la estructura monopólica. Estos cambios afectan a los pequeños agricultores, llevando a una pauperización y al éxodo rural hacia los centros urbanos.

Entre tanto, teniendo en cuenta el problema de la reforma, en algunas regiones se fortalecían las organizaciones campesinas y obreras para defender sus derechos. Esto lleva a que los terratenientes, alentandos con la Contra-Reforma Agraria, le pidan al Estado protección y ayuda para luchar contra la inseguridad y la « subversión ». La « subversión » : las huelgas, luchas obreras y las reivindicaciones campesinas.

Los Chulavitas, los Pájaros, los Contrachusmeros.

La violencia se desata

Con el ascenso al poder de los conservadores en 1946 y bajo el mandato de Mariano Ospina Pérez, se da inicio a una nueva era de persecuciones feroces hacia el enemigo. Una violencia que segaría la vida de miles de colombianos en varios rincones del país.

Debido a la violencia, el líder Jorge Eliecer Gaitan convoca el 7 de febrero 1948 una movilización en Bogotà, conocida con el nombre de la manifestacion del silencio, para pedir un «basta a la persecución y a la matanza».

Se puede decir que algunos de los factores que agudizaron la violencia fueron la confrontación entre los dos partidos hegemónicos. Confrontación que lleva al asesinato de Jorge E. Gaitan el 9 de abril de 1948, lo que se conoció como el Bogotazo.

Pero la causa principal de esta violencia, la fuerte reacción semi-feudal de los latifundistas resistiéndose a una repartición equitativa de la tierra y a un cambio de igualdad y justicia social. Empieza un periodo de expulsiones y masacres de familias campesinas, la usurpación de sus tierras para el «desarrollo» y expansión de la agricultura comercial.

«El 9 de abril afectó profundamente la provincia, la pequeña población, la aldea, la vereda colombiana. Fue, en realidad, una insurrección nacional que, sobre todo fuera de Bogotá, puso al descubierto la enorme capacidad creativa de las masas para la acción revolucionaria. Y algo que ha sido notoriamente subestimado: en provincia los campesinos se incorporaron a las milicias populares que emergieron de aquel clima de ardor revolucionario» [4]

G.Sánchez G, 1983

Los conservadores y el enemigo comunista

Por su lado, los conservadores y el ala màs retrograda de la iglesia, afirmaban que la violencia y el caos eran inspirados por sentimientos antirreligiosos y ateos debido a la influencia comunista.

Culpaban a los liberales de ser criptocomunistas y de colaborar a la destrucción «del mundo occidental», señalando a la izquierda del Partido Liberal, bajo el liderazgo de Gaitán, de ser infiltrados comunistas. Estas imputaciones terminaron expandiéndose sobre la totalidad del «enemigo» político, el otro, al que tiene un pensamiento diferente al hegemónico.

La resistencia y más represión

Como consecuencia de la violenta represión, se formaron juntas revolucionarias en diferentes municipios del país y motivadas por diferencias de carácter socio-económico. Pero también, debido a la expropiación y redistribución de miles de hectáreas de tierra que acababa con los pequeños y medianos campesinos y fortalecían el poder de los terratenientes.

La «chusma nueveabrileña”, como llamaban a las juntas revolucionarias, generó pánico en la élite colombiana perteneciente a los dos partidos hegemónicos, lo que desata una campaña anti-popular, persiguiendo y reprimiendo con màs fuerza y sin ningún distingo, a gaitanistas, comunistas, sindicatos, ligas agrarias y todos aquellos considerados como amenaza al status quo.

«Las clases que han detentado el poder, consistentes en colocar el nombre peyorativo de bandoleros, bandidos o chusmeros a todo tipo de organizaciones, para referirse a un sector no afecto a sus intereses o no perteneciente a su filiación política»[5]

J,Delgado Madroñero, 2011

La barbarie

Chulavitas, pajaros, contrachusmeros

Los Chulavitas, miembros de la policía, con el apoyo de caciques y terratenientes laureanistas, inician una guerra selectiva. Se llevan a cabo una serie de prácticas barbaras de hostigamiento y exterminio. Aumentan las masacres a la población civil indefensa, las amenazas, los incendios a las parcelas de los campesinos, etc.

«Los gobiernos conservadores, con el apoyo de la Iglesia y el Ejército Nacional, inician una campaña de persecución política en las ciudades contra la supuesta amenaza del comunismo internacional y sus «guerrillas liberales»; en el campo se conformaron los grupos paramilitares que se hicieron conocer como Los Chulavitas» [6].

Gral A, Tovar 1.993

Y junto a los chulavitas se crean también “Los Pájaros” y los «contrachusmeros», agrupaciones de civiles apoyados y armados por sectores del gobierno departamental, buscando controlar las poblaciones de la oposición a través de la persecución y el sicariato.

«Hay unos rituales del terror, una liturgia y una solemnización de la muerte, que implican un aprendizaje de las artes de hacer sufrir. No sólo se mata sino el cómo se mata obedece también a una lógica siniestra, a un cálculo del dolor y del terror.

El despojo, la mutilación y la profanación de los cuerpos son una prolongación de la empresa de conquista, pillaje y devastación del territorio enemigo. Los cuerpos mutilados, desollados o incinerados parecieran inscribirse en el orden mental de la tierra arrasada.

Hay un despliegue ceremonial del suplicio, expresado a veces en actos de estudiada perversión como el cercenamiento de la lengua (la palabra del otro), la eventración de las mujeres embarazadas (eliminación de la posibilidad de la reproducción física del otro), la crucifixión, la castración y muchos otros, dirigidos no sólo a eliminar a los doscientos mil muertos o más del período sino, adicionalmente, a dejar una marca indeleble en los millones de colombianos que quedaban»[7]

G. Sánchez 1999

La cruzada anticomunista y liberal

Así, la cruzada antiliberal y anticomunista se convertiría en bandera conservadora a partir de 1949. Los terratenientes, cobijados bajo la Ley 97 de 1946 que autorizó la adjudicación hasta de 5.000 hectáreas a una sola persona, usurpan y desalojan de sus tierras a cientos de familias campesinas, hecho que facilitaba la presencia del latifundio. Se acentúa el modelo liberal de «desarrollo» privilegiando la inversión extranjera, afectando a la clase trabajadora y campesina.

Una época de terror, de desplazamientos y muerte en las diferentes regiones del país en donde las élites estaban afianzadas. Un ejemplo de la barbarie, en Betania, un pequeño pueblo de liberales sobre la Cordillera Occidental. Un pueblo engrosado por los que huían de los pueblos cercanos, a causa de la persecución partidista, fue el blanco de los sicarios conservadores.

«El 8 de octubre de 1949 se perpetró un genocidio contra la primera resistencia armada liberal a la agresión conservadora en el Valle del Cauca. Ante la arremetida de los pájaros y la policía chulavita ocurrida desde junio hasta octubre de 1949, los liberales de la Cordillera Occidental cercanas a Betania, con armas escasas pero con la decisión de no dejarse matar, organizaron una rudimentaria defensa. El día del último ataque, algunos pobladores alcanzaron a huir con sus familias por el único sitio que no pudieron cubrir los asaltantes. Los demás pobladores resistieron y fueron asesinados con sus familias dentro de sus casas, donde además de sufrir la muerte, fueron carbonizados por acción del fuego que los atacantes iniciaron con sus antorcha» [8].

J, Delgado Madroñero, 2011

Conservadores hegemónicos

En ese escenario de violencia, los presidentes conservadores Opina Pérez (1946-1950) y Laureano Gómez (1950-1953) toman una serie de medidas totalitarias. Ospina, mediante el decreto 3518 de 9 de noviembre de 1949 , declara el Estado de Sitio y suspende el Congreso con la excusa de la violencia y el inminente fraude electoral. Modifica la Corte Suprema de Justicia, censura a la prensa, ademàs de eliminar las garantías para la oposición. Nombran ministros, gobernadores y alcaldes militares en todo el territorio nacional.

Las nuevas elecciones presidenciales celebradas en 27 de noviembre de 1949, sin la participación del liberalismo, dan como ganador a Laureano Gómez. Gómez asume el poder el 7 de Agosto de 1950 ante la Corte Suprema de Justicia ya que el congreso se hallaba clausurado y estaba en vigencia el estado de sitio

Con violencia reprimen al comunista

Frente a la preocupación de ver a los trabajadores influenciados por las ideas marxistas-leninistas, Ospina como Gómez, llevan a cabo una serie de políticas arbitrarias. El objetivo principal era el de frenar esos «gérmenes comunistas». Para ello, la herramienta de la represión y la persecución a los sindicatos, pero a la vez ofreciendo algunas prebendas de «bienestar social». Los sindicatos como la UTC -bajo la influencia de la iglesia católica- fueron politizados, varios de sus miembros pertenecían al partido conservador.

Legitimaron las acciones violentas de la policía con el argumento de que era necesario defender las instituciones democráticas presentes en la Constitución de 1886. L. Gómez inició su mandato en medio de una profunda crisis institucional y emprendió una serie de medidas que condujeron a la formación de un Estado corporativo.

«Se empeñó no sólo en abolir todas las libertades políticas, sino en promover un nuevo orden constitucional, en el que el sufragio y las formas de participación política asociadas al parlamentarismo burgués eran sustituidas por un proyecto corporativista, cuyos pilares deberían ser la Iglesia, los gremios y las asociaciones profesionales» [9].

Sanchez & Merteens, 2010

Como consecuencia del terror sembrado por “pájaros” y “chulavitas” y la represión Estatal, provocó que una parte del campesinado se organizara en forma de «guerrillas». Y los comunistas conformaron comités populares contra la violencia reaccionarias.

Varios de los líderes de las guerrillas liberales y de campesinos armados de los movimientos de origen comunista. Se darían nacimiento más tarde a las diferentes guerrillas como las FARC.

«Gilberto Vieria dirigente del partido comunista : Cuando se funda el Partido Comunista, el campesinado estaba constituido por verdaderos siervos feudales. Comenzamos por organizar la rebelión de los siervos para que no pagaran más arrendamiento en especies o en dinero a los terratenientes. Organizábamos huelgas de estos campesinos llamados arrendatarios y planteábamos la lucha por la tierra. Eso prendió extraordinariamente en muchas regiones campesinas (…) el campesinado se mostraba como una fuerza revolucionaria bastante más activa que la clase obrera» [10].

M, Harnecker, 1988

(ir a de civiles y militares, 4 articulo de 6)

Bibliografia

Citaciones

[1] D. Fajardo 2014 ( ref. lectura, autor Fajardo)

[2]M. Kaplan, 1969 (ref; lectura, autor Kaplan)

[3] Zuleta Ángel 1986, pág. 112 (ref. lectura, autor Delgado)

[4]G.Sánchez G, 1983 (ref. lectura, autor A. Sanchez)

[5] J.Delgado 2011 (ref.lectura, autor Delgado)

[6] Tovar G. A, 1.993 (ref.lectura autor AP,Mantilla & WY,Ocampo)

[7] G. Sánchez 1999 (ref.lectura, autor SAnchez)

[8] J, Delgado Madroñero, 2011, p35 ( ref. lectura autor Delgado)

[9] Sanchez & Merteens, 2010, p28 (ref.lectura autor SAnchez Ḿerteens)

[10] M, Harnecker, 1988 (ref.lectura, autor)

Referencias lecturas

Referencias que se encuentra fácilmente en internet o en las bibliotecas virtuales como la Luis Ángel Arango. Click aqui y los llevará a la biblioteca.

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