Emancipar

Por una EDUCACIÓN popular en POLÍTICA

Preguntas de un escritor panfletario

Manifiesto panfletario

En la procesión de interminables derrumbes de lo que es la democracia latinoamericana, ríos de gentes salieron por asalto a tomarse las calles y avenidas, las plazas y los parques, los condominios. En fin, salieron de las entrañas de la bestia para caminar en la coraza de cemento, hierro y suciedad.

Pero no estaban solos, eran muchos y diversos grupos, en ellos convergían hombres, mujeres, diversos géneros. Ríos de gente complejos, con un crisol de experiencias, padres, madres, trabajadores, de todos los colores y diversas posiciones políticas.

Ver en su detenimiento la gente que en su diversidad se mueve y con una causa común se compromete, podría decirse que fue algo milagroso en todo el sentido teológico de la palabra y esa bandera que se yergue es, «que cese la esclavitud de unos hacia otros y hacia la naturaleza».

En esa causa común parece haber un consenso que uniera y diera alma al gran ente formado por la unidad de muchos sujetos que en otras ocasiones llegaría incluso a no determinarse o a agredirse mutuamente.

Pero pareciera que ante la inmensidad del peligro que acecha, por todos se alzaran las voces cual incendio voraz en un bosque seco.

Para honrar la memoria de quienes nos han dejado la experiencia de luchas pasadas – sobre las cuales, se acepte o no, se construyen las nuevas luchas- tendremos que salir a quemarlo todo para que de las cenizas surja algo nuevo. Las luchas de nuestros antepasados tal vez sean el combustible que necesitamos para avivar y colaborar con ese gran incendio.

Porque si no logramos que el cataclismo suceda, no solo habremos perdido nosotros, sino que quedaran descartados, en el marasmo de la historia, quienes nos han precedido, honrar a los muertos, preservar a los vivos.

Juan de los Palotes, 2020

Panorama Actual

Mientras el fascismo camina y se consolida progresivamente por todo el continente y en el planeta en general, es un buen momento para preguntarse:

  • ¿Cuál es la posición de las academias y sus integrantes con respecto al panorama desolador que nos envuelve?.
  • ¿De qué manera contribuimos a esa lucha, desde que posición con respecto al sistema mundo damos la pelea (o intento de esta)?.
¿Qué hace la academia?

Normalmente las posiciones desde la alta academia, es decir los investigadores renombrados, son las de enunciar y fungir -con todo el aparato mediático y de los círculos intelectuales haciendo eco- como los grandes oráculos de la sabiduría. Así, citarlos es la clave porque el mismo sistema les ha dado la ventaja para escribir y enunciar, además de pagarles por ello.

Y con esa misma autoridad proporcionan formulas, asesoran naciones, emiten conceptos y/o dan directrices. Su papel, al parecer, es servir de faros a los que se mueven en las calles y luchan desde los territorios. O emiten ideas y preceptos que en la mayoría de las veces tienen que ser decodificados.

También, en muchas ocasiones (más de la que se pueden contar con los dedos de las manos y los dedos de los pies) termina siendo un ejercicio de largo aliento. Largo, puesto que los Papers: publicaciones de revistas, tesis, libros y conferencias, no logran salir de los pequeños círculos que produce los centros de estudios o de investigación, las universidades y demás instituciones. En otras palabras, estos académicos que están en la élite de la producción del conocimiento, pareciera que sufriera de una suerte de desconexión con la realidad, a pesar de escribir sobre la realidad y buscar fórmulas para cambiar las mismas.

¿La sumisión de la academia?

Para ilustrar lo anterior, un ejemplo reciente en estos últimos tiempos : el caso de la toma del poder a través de un golpe de Estado en Bolivia. Este golpe fue organizado por parte de un sector ultra religioso asociado a las iglesias cristianas y evangelistas. Sin olvidar que también tienen un acercamientos con el ala militar más reaccionaria -entrenada incluso en la famosa Escuela de la Américas- .

Cuando los fanáticos religiosos se toman el poder por la fuerza
El rol de las iglesias evangélicas en el golpe de Estado

Con este golpe de Estado, una parte de la “intelectualidad” se hace garante y casi que minimiza la toma del poder por parte de estos grupos radicales. Endilgando unos errores históricos y repetidos a la militancia y líderes del proceso Boliviano. Así mismo, renombradas académicas Feministas como Silvia Rivera Cusicansqui y Rita Segato [1] atacaron con vehemencia los errores que ya se conocen y que han sido denunciados por otros muchos antes que ellas, es decir, nada nuevo.

Por otro lado, estos intelectuales llaman a la superación de los binarismos y las falsas dicotomías. Y convocan a un repensamiento de cómo se llevó a cabo el ciclo progresista en nuestro continente pero… y el golpe dictatorial que ha dejado muertos y heridos, ¿no es necesario levantarse frente al fascismo?.

¿Es mejor aceptar que rechazar?

Cierto, no se pueden negar dichas necesidades de cambio, ni tapar con un dedo los errores. Sin embargo, frente a la escalada de los opresores históricos ( EE.UU, Unión Europea, Transnacionales) y frente a la violencia en contra de los condenados de la tierra en Latinoamérica -violentados en las calles por los golpistas como si estos últimos estuvieran cobrando con sangre y creces el tiempo que no estuvieron en el poder-, su posición debería convertirse en la de defender el proceso a un enfermo, intentar curarlo, dar la respectiva critica pero sin que esta termine por posicionar al fascismo, la autocrítica de los procesos es necesaria y tiene que llevarse a cabo con estrategia, cuando esto no es así se convierte en caldo de cultivo para que la hegemonía se posicioné y las elites logren romper los procesos de cambio.

Los “jailones” (académicos) […] se pronunciaron recientemente en comunicados al mundo académico internacional acerca de la denuncia del golpe de Estado sucedido en Bolivia. Uno de ellos, incluso se “indigna” ante lo que llaman “interpretaciones simplificadoras”. Llaman “simplismo” a decir las cosas por su nombre. El golpe dictatorial ya ha producido 23 muertos, por un ejército que goza de un decreto, el 4078, que da licencia para matar. Pero aquella masacre no les “indigna”; es más –como en octubre de 2003–parecen estar dispuestos a pasar por alto, que la gasolina de la planta de Senkata (en El Alto) pase a la ciudad de La Paz, chorreando sangre de hermanos; que admitir su propia complicidad irreflexiva en el retorno del fascismo a Bolivia [2].

R, Bautista, 2019

Luchando

Esta lucha desde lo gubernamental es solo un frente de los muchos puntos de lucha que toca afrontar, porque históricamente hemos visto como la gran Hidra -que es el sistema- si le cortas una cabeza (p.e. lo económico) ataca con el resto lo que aún no han sido cercenado (como lo religioso, lo ético, lo ambiental, el asunto de raza o de sexo). Así, mientras peleamos por un frente, es necesario que las otras posiciones se coordinen para combatir todas y cada una de las cabezas de la hidra para después desactivarlas en su núcleo (el problema de la civilización occidental).

Las recetas para esta lucha y los enfoques son muchos y variados, cada uno ataca la complejidad del problema desde una perspectiva específica. Se podrían enumerar escuelas una a una, revisitando sus planteamientos y principales tesis con sus autores más ilustres e incluso se podría citar autores que están fuera de todo planteamiento; o que dado a su pensamiento híbrido, no pueden ser clasificados en una sola tendencia, sin embargo, no es mi intención dar una receta para la lucha y mucho menos académica.

Preguntas finales

Este texto indisciplinado es escrito desde las marismas pantanosas de los centros de estudios no reconocidos, desde la periferia del pensamiento en donde el estudiante será entregado -por la universidad neoliberal – como producto o como obrero entrenado y especializado para venderse en el mercado laboral.

Es un escrito que intenta ser incendiario, porque no es escribir para el canon y sus exigencias. Es lanzar un grito, unirse al coro de voces que desde sus lugares se suman al combate contra el sistema. Yo, el proletario, mestizo, pobre, de clase trabajadora, pretendo cuestionar y lanzar unas preguntas:

  • ¿Qué posición tomamos la gran base de este sistema académico, los proletarios de las universidades, los estudiantes de las universidades latinoamericanas que nos encontramos en la periferia del pensamiento?
  • ¿Qué pensamos desde las universidades regionales, de los países administrados de manera centralista?
  • ¿Cómo lograremos interactuar entre nosotros cuando nuestras voces son silenciadas, en muchos casos, debido a la organización jerárquica de la disciplina y de los mismos centros de estudios ?

Más allá de la academia

Además de cuestionar, más importante aún es mostrar que cada vez hay más activistas sociales que no fueron creados al interior del sistema académico. Y ellos han logrado utilizar herramientas epistemológicas para dar luchas y/o arrojar luz sobre cuestiones obscuras y encrucijadas. Así mismo han conseguido descomponer eso que es complejo para explicarlo de manera simple. Han brindando herramientas a las personas afectadas por alguna opresión para que puedan comprender y afrontar su realidad.

A luz de este hecho también me pregunto:

  • ¿Cómo entrecruzar nuestros caminos con ellos, como contactarnos, como acercarnos a sus luchas y que ellos colaboren en las nuestras?
  • ¿Cómo ellos y nosotros lograremos fundirnos con los que se manifiestan, con los que marchan con las comunidades que son afectadas por la hidra?
  • ¿Cuándo nos uniremos, los que intentamos “pensar” desde las periferias y con las periferias?

Citas

[1] N. Pravda. «Feministas sobre Bolivia: Diferencias relevantes ante el golpe.». Nuevo Correo de los trabajadores, noviembre 2019.

[2] R Bautista, «La academia jailona se “indigna” por llamar golpe al golpe». Alainet, noviembre, 2019.

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